En los más lujosos restaurantes especialistas en parrilla con las mejores carnes,algunos exhiben en las paredes del salón-comedor, las fotos de los animales que están comiendo los clientes...Si alguien puede comer mirando la expresión de mansedumbre e inocencia de esos ojos, es evidente que su estómago es de hierro y su corazón de lata, pero de lata oxidada por las lágrimas de dolor de tanto animalito asesinado para satisfacer el paladar de esos seres...¿superiores?...humm...
20 abril 2007
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